En clave

guitarra-bajo

– La vida es música y la música es vida, le dijo.

– Me encanta cuando te pones filosófica, le respondió.

– Cállate y dame un La, fueron sus únicas palabras en las siguientes tres horas que estuvieron ensayando.

“Dame un La” era el preludio de sus mejores charlas, en las que no necesitaban las palabras. Sus pensamientos más profundos flotaban en el aire en forma de sostenidos y bemoles, sus sentimientos se plasmaban en acordes mayores y menores, se desvelaban el uno al otro los más oscuros secretos, a los que la música no conseguía poner trabas.

Dolor.

Respira, todo irá bien.

Mi vida es un caos.

Fabuloso, el caos es divertido.

Soledad.

La vida es soledad. Nacemos solos y morimos solos.

Si tan solo te dieras cuenta de lo que siento por ti.

Dormiría siempre a tu lado, si me lo pidieras.

Un Do puso fin a la última canción.

– Entonces… ¿quedamos el próximo domingo para ensayar?


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