Cielos de cartón

dunaFoto de: Javier Murillo.

Había visto cielos de cartón sobre su cabeza, estrategicamente situados por dioses que los movían a su antojo siempre que estaba a punto de alcanzarlos. Cielos que ansiaba tocar, creyendo que eran de verdad. Hasta que un día, en un descuido de los dioses, concentró todas sus energías para dar un gran salto, consiguiendo rozar con la punta de sus dedos el anhelado cielo. Qué decepción sintió al descubrir que ni los cielos ni los dioses eran tal. Desde aquel momento decidó no seguir más falsos dioses, convirtiéndose en el pintor de sus propios cielos. Cuentan las gentes del lugar que, en alguna ocasión, se pudo ver a aquellos falsos dioses tratando de alcanzar sus bellos cielos pintados.