La persona más ambiciosa del mundo.

Pirámide de Maslow: jerarquía de necesidades

“Los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.” Alejandro Dolina.

 Esta es la historia de una persona muy ambiciosa, la más ambiciosa que se haya conocido nunca. Cuando conseguía algo, en seguida perdía el valor que hasta entonces había tenido para él, el valor que le había empujado a luchar hasta alcanzarlo. Siempre que podía, utilizaba métodos éticos, pero la mayoría de sus deseos sólo eran alcanzables mediante técnicas poco ortodoxas que llevaba a cabo convencido de la honestidad de su causa.

Finalmente llegó el día en el que tocó la cima de sus aspiraciones profesionales, amorosas, posesivas…Era imposible mejorar más, lo tenía todo; y sin embargo, todo le parecía poco.

Disconforme con la situación, meditó procurando hallar una motivación, algo que le faltara por conseguir. Pero había llegado al vértice de la pirámide de Maslow, logrado todo aquello que anhelaba; incluso aquello que aunque no deseaba, había deseado en algún momento porque simplemente ansiaba poseerlo.

Entonces se asomó hacia abajo y comprendió que sólo le quedaba una última aspiración por alcanzar.  Una gran pulsión le hizo lanzarse desde el pico de aquella pirámide. Y mientras se deslizaba por la pared del improvisado tobogán, sonrió feliz porque había conseguido su último gran objetivo, por el cual había renunciado a todo: la nada.

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