El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XXVI.

¡Ya tocaba continuar con el relato! No penséis que lo hemos abandonado, es que la vida nos trae demasiadas ocupaciones extras. Ahí va!

¿No sabes lo que es esto? Comienza a leer desde el principio aquí.
Sí sabes lo que es, pero no recuerdas lo que pasó en el anterior capítulo. No te preocupes, pincha aquí.

Dj-2

AUTOR: LAURENT. TRADUCCIÓN: PAZ.

Joachim estaba de vuelta, había olvidado su teléfono móvil. Permaneciendo inmóvil ante Marisa unos momentos con una sonrisa sádica, el ayudante miró a su presa con satisfacción.
– ” No ha habido suerte, y eso que sin querer te dejé mi teléfono. Podrías haberlo usado, de no haber estado atada” se divirtió el verdugo. “Y si quieres saber una cosa,  tu amante no se preocupa por ti, él está demasiado ocupado en  hablar, revisar su pintura y ser halagado . Así que no esperes que venga en tu ayuda,  cuando se dé cuenta de tu ausencia, si es que se da cuenta, será demasiado tarde. Buenas noches niña…”

Una vez que la puerta se cerró, la española se concentró para escuchar el menor ruido y así tratar de averiguar dónde estaba. Oyó a su torturador subir escaleras  que no crujían; debían de ser de hormigón tal vez, pero no de madera. Comprendió entonces que la luz que le cegó debía de ser de un pasillo o las escaleras, estando, probablemente, en el sótano sin luz natural, cerca de la bodega o algo por el estilo. Sin embargo, estas suposiciones no estaban en realidad fundadas, sino que respondían al deseo de tranquilizarse a fin de no perder la cabeza. Y una vez que regresó el silencio, Marisa gritó desesperadamente en busca de auxilio para que alguien la ayudara, pero su llamada se desvaneció en la oscuridad , llevándose consigo el coraje y la esperanza.

Mientras tanto, Théoblad respondía algunas preguntas de los periodistas para la sección cultural del periódico local de la semana próxima.

A pesar de la avanzada hora, la sala nunca se vaciaba vacío y los curiosos, numerosos, se entertenían ante las pinturas, impulsados por el ruido y los canapés que continuaban creando la atmósfera. Joaquín, como buen DJ que era, cambió la música para poner el último de Avicii para animar el ambiente. Cendrine y Céline permanecían lejos de la multitud, taza en  mano, y se vieron obligadas a acercarse para oírse, ya que su conversación era en susurros.

En la parte de abajo, Marisa se ​​había desmayado , tendida en un charco de sangre , después de haberse golpeado la cabeza al caer con el deseo de escapar levantándose mientras permanecía atada.

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V.O.

Joachim était de retour, il avait oublié son portable. Restant figé devant Marisa quelques instants avec un rictus sadique, l’assistant regarda sa proie avec une certaine satisfaction

–         « Pas de bol, et dire que j’ai failli te laisser mon téléphone. T’aurais presque pu t’en servie si tu n’étais pas ligotée » s’amusa le bourreau. « Et si tu veux savoir, ton bel amant ne se soucie pas de toi, il est trop occupé à discuter, à commenter sa peinture et à se faire flatter. Donc n’espère pas qu’il vienne à ton secours, le temps qu’il se rendre compte de ton absence, s’il s’en rend compte, et il sera trop tard. Good night little girl… »

Une fois la porte fermée, la Madrilène se concentra pour écouter le moindre bruit afin d’essayer de savoir où elle se trouvait. Elle entendit son tortionnaire monter des escaliers qui ne grinçaient pas et devaient être en béton peut-être mais surement pas en bois. Elle comprit alors que la lumière qui l’aveugla devait être la lumière d’un couloir ou celle des escaliers, se trouvant sans doute au sous-sol, sans lumière naturelle, certainement près de la réserve des boissons ou quelque chose comme ça. Mais ces suppositions n’avaient rien de réellement fondé si ce n’est l’envie de se rassurer afin de ne pas perdre la tête. Et une fois le silence revenu, Marisa cria désespérément à l’aide afin que quelqu’un vienne l’aider mais son appel au secours s’évanouit dans la pénombre, emportant avec lui le courage et l’espoir.

Pendant ce temps, Théoblad répondait à quelques questions de journalistes spécialisés afin de remplir la quotidienne culturelle du journal local de la semaine à venir.

Malgré l’heure qui avançait, la salle ne désemplissait pas et les curieux, étant venus nombreux, se divertissaient devant les toiles, alimentés par le bruit et les petits fours qui continuaient à remplir l’atmosphère. Joachim, en bon DJ qu’il était, changea la musique en mit le dernier Avicii afin de faire monter l’ambiance d’un cran. Cendrine et Céline restaient à l’écart de la foule, une coupe à la main, étant obligées de se rapprocher afin de s’entendre car leur conversation se faisait à voix basse.

Et dans la pièce d’en-bas, Marisa venait de s’évanouir, gisant dans une petite flaque de sang, s’étant cogné la tête en tombant, ayant voulu s’échapper, se levant, ligotée.

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2 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XXVI.

  1. Genial, ya se hechaba de menos esta cita. No creáis que no os leemos, es que la vida os trae demasiadas ocupaciones y a nosotros también, menos mal que os seguimos fielmente que si no……….
    Un abrazo desde Canarias y que la cosa no pare.

  2. Gracias por seguir ahí, tanto a ti, como a los lectores que no se atreven a comentar. De paso les invito y animo a que comenten, siempre es más enriquecedor, entretenido y dinámico.
    Un saludo.

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