Los frutos secos

Un día, comiendo pipas de calabaza mientras escribía, comencé una conversación con @Ayahara que dio sus frutos. Y es que, en nuestras profundas reflexiones, nos dimos cuenta de que no todos los frutos secos son iguales. Existen frutos secos de masas y frutos secos de élite. El anacardo, por ejemplo, es un fruto seco de élite, el primo distinguido del cacahuete.  Aunque el anacardo no es lo que era desde que entra en revueltos con kikos y cacahuetes; tiempos mejores ha conocido. Los revueltos están hechos para compartir con amigos que se complementen en esto de los frutos secos. Con mi amigo Ignacio siempre me peleaba por los garbancitos; por cierto que hace tiempo que no le llamo, no por nada, es que cuando dos amigos no se ponen de acuerdo en las cosas más básicas de la vida, poco queda por hacer.

Los pistachos son un poquito menos secos que otros frutos, también rozan la élite. Y ¿qué decir del kiko? El hermano duro y robusto de la palomita. Yo soy de gustos más blanditos e intelectuales, por lo que me quedo con las palomitas y su olor a cine. No obstante, no todas ellas consiguen entrar entre las VIP (Very Important Palomita), depende de la maña que tengan para hacerlas en cada cine. Algunas las sirven tan saladas que se podrían curar jamones entre ellas, mientras que con otras sientes como si masticaras chicle sabor palomita. Y eso que por lo que cobran por ellas, bien las podría cocinar Chicote sobre una exclusiva palomitera situada en el lateral de tu asiento para servírtelas siempre recientes mientras disfrutas de la película. Pero nunca llegarán a ser como las palomitas hechas en casa con sartén, a lo vintage. Además, traen de regalo el espectáculo de saltos y fuegos artificiales palomiteros.

Recientemente me he enterado de que el cacahuete no es un fruto seco, sino una leguminosa. Menudo shock. Es como cuando descubres que los Reyes Magos son los padres…pues igual con el cacahuete. Esto tiene grandes repercusiones. El famoso libro de Luis Piedrahita: “Un cacahuete flotando en una piscina, ¿sigue siendo un fruto seco?” quedaría tal que así: “Un cacahuete flotando en una piscina, ¿sigue siendo una leguminosa?”; no lo veo… En esto de los frutos secos todos tenemos un puntito masoca, ya que de los que más disfrutamos son de los que más trabajo nos dan: las pipas. A pesar de ello, nos acompañan en los momentos más relajados de nuestras vidas. Yo misma he redactado este texto mientras comía pipas de calabaza. Y es que lo que bien empieza, bien acaba.

Gracias a @Ayahara por su conversación de la que ha salido este monólogo ordenando un poco todas las ideas locas que tuvimos. Y de forma indirecta a Luis Piedrahita, que ya hizo hace años su monólogo sobre los frutos secos, del que éste tan sólo puede ser un humilde homenaje.

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5 pensamientos en “Los frutos secos

  1. Te ha quedado genial, muy bien hilado y muy gracioso todos los comentarios. Me he reído de lo lindo y es que los frutos secos dan mucho que hablar. Mítiquísimo monólogo el de Piedrahita: ¡Qué joven estaba!

    • Jovencísimo Piedrahita. Yo he ido “madurando” con él, y si antes era “fan” del Luis de aquel momento, ahora lo soy del actual.
      Un besote, Ayahara.

  2. Copio aquí el comentario que ha hecho Arantxa pero por equivocación lo dejó en otro lugar:
    hola
    yo hago las palomitas en el micro, por un lada siempre estan buenas, pero no tiene ningun romanticismo ;(

    Muchas gracias Arantxa por tu comentario, ya sabes que eres bienvenida siempre a mi blog y a comentar cuanto quieras. Me ha parecido un comentario muy acertado.
    Besos.

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