El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XX.

¡Ni más ni menos que veinte entregas van ya del relato! Espero que sigáis disfrutando como el primer día. Aprovecho para daros las gracias a todos los que lo estáis siguiendo. No sabemos a dónde llevará el relato, pero el camino está siendo una experiencia muy agradable, ¡gracias por compartirla con nosotros!

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VentanaBuhardilla
AUTOR: LAURENT. TRADUCCIÓN: PAZ.

Viendo el pecho de Marisa libre de toda protección, Théobald no pudo impedir dejar su mirada detenerse algunos breves instantes sobre esas formas de las cuales ya había, secretamente, intentado imaginar sus contornos. Luego, casi vergonzoso dándose cuenta de la singularidad de la situación, el pintor dio la espalda a la española para no dejarse llevar por sus pulsiones. Sin decir una palabra, Marisa se incorporó ligeramente para poder apoyar su mano sobre el hombro de Théobald, dejándola deslizarse hasta la muñeca del francés, con el fin de cogerle la mano para posarla sobre sus senos paseándola dulcemente de un lado a otro en las direcciones tan arriesgadas como arrítmicas. Théobald sintió que los extremos de los pechos de Marisa se endurecían como una llamada de deseo, con ganas de ser tomada. El joven hombre se dio la vuelta lentamente y vio a la bella íbera con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, los ojos cerrados y la boca semi abierta. Él cogió repentinamente la cabellera de la bella española, que giró tan bruscamente que le hizo inclinar la cabeza aún más hacia atrás y ofrecerle su cuello en un ligero pero audible pequeño gemido. Théobald paseó su lengua a lo largo de esta carne perfumada hasta la altura del lóbulo de la oreja que lamió y después mordió conteniendo su excitación. El perfume, que dejó un gusto amargo en su lengua, se disipó rápidamente en su boca por la renovación extremadamente rápida de su saliva. El cuello húmedo y perfumado de Marisa abrió el apetito sexual de Théobald, que continuó mordiendo al límite de lo razonable la piel tostada por el sol, hasta la extremidad del hombro. Al fin se abalanzó, la boca abierta, sobre los labios de Marisa, quien no esperaba otra cosa. Siguió un largo beso salvaje  en el que cada miembro de la pareja sentía que tenía que tocar al otro de manera rápida y desordenada, al punto que los dos protagonistas se encontraron despeinados, desnudos y excitados como si fuera la primera vez…

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Tras haber hecho el amor, las pulsiones estaban tranquilas pero los espíritus, al contrario, estaban aún perturbados. Marisa se acurrucó sólidamente en los brazos de Théobald, preguntándose si era el momento de hablarle de su edad y sobre todo de su enfermedad. En cuanto a Théobald, no quería estropear aquel momento de serenidad invocando los demonios de su pasado aún presente en su vida actual. Fue en el silencio más completo cuando los dos amantes se durmieron unos instantes antes de ser despertados por el servicio de habitaciones.

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V.O.

En voyant la poitrine de Marisa libre de toute protection, Théobald ne put s’empêcher de laisser son regard s’attarder quelques brefs instants sur ces formes dont il avait déjà, secrètement, tenté d’imaginer les contours. Puis, presque honteux en réalisant la singularité de la situation, le peintre tourna le dos à l’Espagnole afin de ne pas se laisser emporter par ses pulsions. Sans dire un mot Marisa se redressa légèrement afin de pouvoir poser sa main sur l’épaule de Théobald, la laissant glisser jusqu’au poignet du Français, afin d’attraper sa main à lui pour la poser sur ses seins en la promenant doucement de long en large dans des directions aussi hasardeuses qu’arythmiques. Théobald senti alors que les bouts des seins de Marisa durcissaient comment un appel au désir, à l’envie d’être prise. Le jeune homme se retourna lentement et vit la belle Ibère la tête légèrement penchée en arrière, les yeux clos et la bouche semi-ouverte. Il attrapa soudainement la chevelure de la belle Espagnole qu’il tourna assez brusquement ce qui eu pour effet de lui faire pencher la tête encore d’avantage en arrière et lui offrir son cou dans un légère mais audible petit gémissement. Théobald promena sa langue le long de cette chair parfumée jusqu’à hauteur du lob de l’oreille qu’il lécha puis mordit en retenant son excitation. Le parfum, laissant un goût amer sur sa langue, se dissipa rapidement dans sa bouche par le renouvellement exceptionnellement rapide de sa salive. Le cou humidifié et parfumé de Marisa ouvrit l’appétit sexuel de Théobald qui continua à mordre, à la limite du raisonnable, cette peau brunie par le soleil jusqu’à l’extrémité de l’épaule. Et enfin il se jeta à pleine bouche sur les lèvres de Marisa qui n’attendaient que ça. S’en suit un long baisé sauvage pour lequel chacun des deux partenaire se sentait obligé de toucher l’autre de manière rapide et désordonnée au point que les deux protagonistes se retrouvèrent décoiffées, dénudés et excités comme si c’était la première fois…

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Après avoir fait l’amour les pulsions étaient apaisées mais les esprits, au contraire, étaient encore plus perturbés. Marisa, solidement blottit dans les bras de Théobald, se demandait si c’était le moment de lui parler de son âge et surtout de sa maladie. Quant à Théobald, il ne voulait pas gâcher ce moment de sérénité en invoquant les démons de son passé encore bien présent dans sa vie actuelle. C’est dans le silence le plus complet que les deux amants s’assoupir quelques instants avant d’être réveillé par le service de chambre.

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4 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XX.

  1. Muy bien, no pienso decir mas, después me dirá ud que son cosas mías y que están en mi cabeza.
    Ahora en serio; Estupendo relato como ya viene siendo costumbre. Sinceramente hoy me viene al pelo para hacer el comentario comparativo, y debo decir que para no tener tanta experiencia como tu amigo no te defiendes nada mal. En general me atrapo desde que comencé la primera entrega y según te has ido soltando lo has ido haciendo cada vez mejor; un consejo, no cambies de estrategia, te esta funcionando. Y una observación, tampoco hemos tenido aun ciencia ficción, la de mi cabeza no cuenta. ;D
    Un saludo desde Gran Canaria.

    • jaja, el anterior no mostraba nada y aún no se sabía lo que iba a pasar (no lo sabía ni yo, jeje).
      Gracias por tus palabras.
      Un saludo.

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