El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XVII.

Para leer el anterior capítulo, pincha aquí.
Para leer la historia desde el principio, pincha aquí.

Parislanuitjpg

AUTORA: PAZ

Fuera había caído completamente la noche y refrescaba. Marisa quedó intrigada pero no se atrevió a preguntar por aquel hombre misterioso. Aunque era ya la hora de cenar en Francia, ninguno de los dos tenía hambre tras lo ocurrido, por lo que decidieron regresar en taxi al hotel. Estuvieron todo el camino en silencio, hasta que llegaron por fin al suntuoso edificio.

–       Siento lo ocurrido, Marisa, dijo Théobald.

–       No te preocupes, ha sido un día maravilloso, contestó Marisa.

–       Vayamos a descansar, propuso Théobald, mañana nos espera un gran día.

Continuaron en silencio hasta que llegaron frente a las habitaciones. Théobald explicó a Marisa que no podría pasar con ella la mañana siguiente, ya que tenía que arreglar algunos asuntos de última hora. No obstante, pasaría a recogerla a las cuatro de la tarde al hotel para ir juntos hasta la sala donde tendría lugar la exposición a las cinco y media. Marisa se sintió ansiosa por ver los cuadros de Théobald y muy afortunada por ser la primera invitada a la inauguración que los vería expuestos en la sala, antes de que ésta abriera sus puertas al resto de los invitados.

–       Bien, pues hasta mañana a las cuatro, dijo Marisa.

En ese momento Théobald se acercó para darle un beso en los labios, muy corto, apenas imperceptible.

–       Bonne nuit, Marisa.

Y desapareció tras la puerta de su habitación.

Marisa se quedó sola en el pasillo, estupefacta, sin saber muy bien qué había pasado. Parecía como si él hubiera querido besarla pero en el último momento se hubiera arrepentido. Desde luego, no era el primer beso que ella hubiera deseado tener con Théobald. Aun así, se encontraba exultante. Por fin reaccionó y entró en su habitación. Sin cambiarse de ropa, se echó sobre la cama y pensó en todo lo que había sucedido aquel día, lo que había conocido de París, la majestuosidad de sus edificios, el bonito paseo junto a Théobald, el tímido beso que le había dado. Pero también vinieron a su cabeza el tatuaje de la muñeca, idéntico al dibujo del cuadro que aparecía en la invitación a la exposición, y el hombre misterioso con el que vio a Théobald discutir en el café. Se preguntó si tendrían alguna relación, o serían meras coincidencias, tal vez imaginaciones suyas debidas a las fuertes emociones vividas. Se preguntó también qué haría Théobald solo a la mañana siguiente, por qué no habría querido que ella le acompañara en sus gestiones. Tanto misterio le inquietaba. Con esos pensamientos, y aún con el vestido negro puesto, sus ojos se cerraron del agotamiento hasta que el radiante sol que entraba por la ventana de la habitación la despertó a la mañana siguiente.

Para continuar leyendo, pincha aquí.

Anuncios

3 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XVII.

  1. Pingback: El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XVIII. | #QuéFuMePah

  2. Pingback: El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte XVI. | #QuéFuMePah

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s