El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte X.

¡Feliz año nuevo 2013 a todos! Espero que hayáis comenzado con buen pie. QuéFuMePah comienza el año con un capítulo más del relato hispano-francés. ¡A disfrutar!

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Equipaje

AUTOR: LAURENT. TRADUCCIÓN: PAZ.

Cuando las puertas automáticas se abrieron y Marisa vio a Théobald sonriente bajo su sombrero de fieltro negro y llevando una bufanda gris descuidadamente colocada alrededor del cuello, aquello le despojó el espíritu de todas las preocupaciones a las que había dado vueltas durante el vuelo. Tenía a la vez mil preguntas que hacerle y mil cosas que decirle, pero en lugar de hablar se lanzó a sus brazos como si no se hubieran visto desde hacía una eternidad. Pero para Marisa aquellos dos años de separación le parecieron una eternidad realmente. Se abrazaron durante unos instantes y la madrileña reconoció el perfume especiado que Théobald llevaba durante su encuentro en el Museo del Prado, “La nuit de l’Homme” de Yves Saint-Laurent. Las primeras palabras que salieron de la boca de Théobald fueron – “no has cambiado Marisa, eres siempre la misma”. Lo cual conllevó la paradoja de no calmar a Marisa, sino más bien al contrario, de recordarle de una forma bastante fría que su belleza era más efímera aún que la de todas las demás mujeres y que se revelaría con el tiempo. Expulsó por un tiempo indeterminado sus demonios para disfrutar plenamente del reencuentro con Théobald y no malgastar ese puro momento de felicidad. Como por automatismo, Marisa tomó la mano de Théobald, salieron del aeropuerto bajo una fina lluvia y alcanzaron el taxi que les esperaba, motor encendido.

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V.O.

Quand les portes automatiques s’ouvrirent et que Marisa vu Théobald souriant sous son chapeau en feutre noir et portant une écharpe grise négligemment posée autour du cou, cela lui ôta de l’esprit tous les tracas qu’elle avait ressassé durant le vol. Elle avait à la fois mille questions à lui poser et mille choses à lui dire, mais au lieu de parler elle se jeta dans ses bras comme s’ils ne s’étaient pas vus depuis une éternité. Mais pour Marisa ces deux ans de séparation parurent une réelle éternité. Ils s’enlacèrent quelques instants et la Madrilène reconnu le parfum épicé que Théobald portait lors de leur rencontre au musée Del Prado, « La nuit de l’Homme » d’Yves Saint-Laurent. Les premières paroles qui sortirent de la bouche de Théobald furent « no has cambiado Marisa, eres siempre la misma ». Ce qui eut comme action paradoxale de ne pas rassurer Marissa, mais au contraire de lui rappeler de manière assez glaciale que sa beauté était bien plus éphémère encore que celle de toutes les autres femmes et que cela se révèlerait avec le temps. Elle chassa pour un temps indéterminé ses démons pour profiter pleinement des retrouvailles avec Théobald et ne pas gâcher ce pur moment de bonheur. Comme par automatisme, Marisa prit la main de Théobald et ils sortirent de l’aéroport sous une pluie fine, rejoindre un taxi qui les attendait, moteur allumé.

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2 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte X.

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