El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte IX.

¿Qué tal estáis pasando las Navidades?

Papá Noel ha dejado un regalito en el blog para vosotros, la última parte del relato… por este año. Espero que lo disfrutéis.

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Maleta

AUTORA: PAZ

El viernes por la mañana Marisa se dirigió al aeropuerto de Barajas maleta en mano y con la invitación de Théobald en el bolso. Mientras esperaba sentada a que la azafata de tierra avisara por megafonía que su avión se encontraba listo para embarcar, sacó  la invitación y volvió a examinarla como si pudiera descubrir más cosas sobre Théobald en aquel sencillo trozo de cartón. Miró el cuadro que en ella aparecía intentando imaginar qué habría podido llevar a Théobald a aquellos brochazos que aparentemente se distribuían por el lienzo sin ton ni son, en una clara expresión de fuerza y de geometría que ponía énfasis en los ángulos que formaban sus líneas. Observó que en la esquina inferior izquierda confluían tres líneas trazadas con estudiado descuido. De pronto sus ojos se fijaron en un detalle tan pequeño que antes le había pasado desapercibido. Justo en la esquina había un perfecto círculo en color negro que contenía lo que parecía una letra S. No se trataba de la firma de autor, puesto que en la zona inferior derecha se podía leer, escrito con una inclinada caligrafía, “Théobald Doisneau”. La curvatura y la definición de las líneas de este pequeño dibujo contrastaban sobremanera con el carácter general  del cuadro. Se estaba preguntando por qué Théobald habría decidido incluir este elemento que parecía tan fuera de lugar, cuando la azafata llamó a los pasajeros del vuelo de Air France con destino París. Se sentó entre un hombre de mediana edad que estaba junto a la ventanilla y un chico joven que iba escuchando música con unos cascos. Marisa quiso pensar en París, la exposición de pintura, el hecho de volver a ver a Théobald, pero en su mente se entrometió la imagen de su médico recomendándole que no viajara en avión. Despegaron y Marisa sintió un mareo. Respiró profundamente y se encontró mejor; siempre le habían dado miedo los aviones, pero había aprendido a controlar los nervios. Decidió echar una cabezada. Se despertó a causa del bamboleo provocado por el tren de aterrizaje al tocar la pista. Théobald le esperaba desde hacía unos minutos a la salida de la sala de recogida de equipajes dispuesto a recorrer con ella las calles de París.

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4 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte IX.

  1. Queeee bonito, precioso, espero sinceramente que logre llegar y que logre ser feliz. Llegados a estas alturas de relato ya se identifica uno y todo y no estamos para desgracias, La verdad.
    Y cambiando drasticamente de tema Feliz fin de año para ti Paz et compagne. Saludos desde gran Canaria.

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