El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte II.

Aquí llega la ansiada segunda entrega del relato. Me disculpo de antemano por si la traducción no es la más adecuada posible, ya que no me dedico a ello, pero he intentado que sea lo más fiel.

(Si te perdiste la Parte I, pincha aquí)

AUTOR: LAURENT. TRADUCCIÓN: PAZ.

Ella sabía que todas las estrellas tienen un nombre. Conocía algunas, pero no todas, ni mucho menos. Por ello, Marisa decidió bautizar la estrella que se encontraba a la derecha de la estrella Polar con su nombre, Théobald. Así, ella podría verle y hablarle todas las noches si lo deseaba. El hecho de que su pensamiento fuera tocado levemente por su imagen le dio escalofríos, aun más fuertes y sin duda más dulces que aquellos que la noche madrileña de noviembre en la que se había adentrado por inadvertencia podía proporcionarle. ¿Cómo era posible que a su edad hubiera vuelto a enamorarse? se preguntó. ¿Y por qué de un extranjero que vivía en el noreste de Francia, en esa ciudad tantas veces maltratada por las grandes guerras y tan fría en invierno, llamada hoy en día Metz? Desde su silla de plástico quiso levantar el puño y desafiar a los cielos por haber jugado con ella, pero renunció temiendo que Théobald, la estrella que se encontraba a la derecha de la estrella Polar, creyera que esta provocación iba por ella. Su mirada se desvió lentamente hacia dos polillas, dos mariposas de la noche que revoloteaban alegremente en el claro de luna. Se preguntó si era la época adecuada para ver estos insectos, pero esa noche, abandonada y perdida en el torbellino de sus emociones, nada más podía sorprenderle.

Para continuar leyendo, pincha aquí.

A CONTINUACIÓN LA VERSIÓN ORIGINAL EN FRANCÉS, A PETICIÓN DE LOS LECTORES.

Elle savait que toutes les étoiles portent un nom. Elle en connaissait certaines mais pas toutes, loin de là. Alors Marisa décida de baptiser l’étoile se trouvant à la droite de l’étoile du berger de son prénom à lui, Théobald. Ainsi elle pourrait le voir et lui parler tous les soirs si elle le désirait. Le fait même que sa pensée soit effleurée par son image lui donna des frissons, bien plus importants encore et sans doute plus doux que ceux de la nuit de novembre madrilène dans laquelle elle était entrée par inadvertance pouvait lui procurer. Comment était-ce possible à son âge de retomber amoureuse, se demanda-t-elle ? Et pourquoi donc d’un étranger vivant dans le nord-est de la France dans cette ville tant de fois brutalisée par les grandes guerres et si froide en hiver que l’on appelle aujourd’hui Metz ? De sa chaise en plastique elle voulût lever le poing et défier les cieux de s’être joué d’elle mais elle renonça de crainte que Théobald, l’étoile se trouvant à la droite de l’étoile du berger, ne prenne cette provocation pour elle. Son regard se détourna ensuite lentement vers deux polillas, deux papillons de nuit virevoltant gaiment dans le claire de lune. Elle se demanda si c’était bien la saison appropriée pour apercevoir ces insectes mais ce soir là, abandonnée et perdue dans le tourbillon des ses émotions, plus rien ne l’étonnait.

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4 pensamientos en “El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte II.

  1. Primero que nada ¡Bravo! a los dos, Ya me urge leer lo que siga. y segundo muchas gracias por adjuntar la versión original como te pedí. Tu sigue así que al final vas lograr fidelizarme y todo. ¡Ah no ! que eso ya lo has logrado 😉

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  3. Pingback: El mejor relato hispano-francés jamás contado. Parte I. | #QuéFuMePah

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