Chiste a lo “Pozí”

Hoy ha muerto “Pozí”. Esta desdichada noticia me ha recordado un chiste que me contaron hace años y no dejo de contarlo por ahí, porque me hace mucha gracia. Es malo, como los buenos chistes:

Un hombre está haciendo autostop y le para un camionero. Se sube al camión y piensa qué tema de conversación puede sacar. Descarta la política, porque si no es del partido del camionero, le echa del camión. Descarta también el fútbol, porque si no es del equipo del camionero, le echa del camión. Como no encuentra qué tema sacar, sólo acierta a decir – “Pos” sí, “pos” sí. A lo que el camionero le contesta – “Pos” no, “pos” no ¡y te bajas del camión!.

Los estudiantes

Ser estudiante es una etapa que en ocasiones dura toda la vida. Y en los casos en los que no, sin duda es una etapa que nunca se olvida.

Si yo digo la frase “profesor cabrón”, automáticamente aparece en la mente del lector la clara imagen de un profesor en particular. Ese profesor que te tenía “acojonao” cada vez que tocaba su clase, que preguntaba la lección cada día, eligiendo su víctima tan cuidadosamente que el tiempo transcurría muuuuuy leeeeeeeeentamente, como en las películas. Cogía su libro de fichas con las fotos de cada alumno y las iba pasando, poco a poco; casi parecía que las fichas eran de plomo en lugar de papel. Tú más o menos ibas calculando por el orden de la lista si te había pasado o aun estaba tu ficha por llegar. Y cuando llegaba a la tuya, miraba tu foto, te miraba a ti, volvía a mirar tu foto, los chorros de sudor cayéndote por la frente, y seguía pasando (uff, por qué poco). Lo malo era cuando después de llegar a cierto punto, se lo pensaba mejor, y volvía para atrás con las fichas, perdías el poco control que podías haber tenido sobre la situación, ya no sabías si iba por Pérez o por Fernández, y de repente clavaba los ojos en los tuyos y decía con voz firme: López, ¡salga al estrado!.

Aquella situación de congoja sólo podía ser superada, o en todo caso igualada por otra: cuando te pillaban copiando. La chuleta que habías estado toda la tarde del día anterior preparando, ese papelillo de 3x5cm en el que conseguiste meter cuatro lecciones enteras con letra de pulga, enrollar con sumo cuidado y enganchar a la manga del jersey decide caerse al suelo en el momento más inoportuno, justo cuando Don Cipriano va andando por tu pasillo con las manos a la espalda: – López, ¿me puede explicar qué es eso?. La primera reacción es la de hacerse el loco con la esperanza de que con el paso del tiempo se nos ocurra una buena excusa: – ¿El qué?. – ¿Me toma usted por tonto, López?, el papel que se le ha caído de la manga. Aun no tenemos la excusa, pero sí sabemos que ante todo, no hay que perderle el respeto a Don Cipriano: – No, señor, no pretendía… – López, ¡está usted acabando con mi paciencia!. Mierda, mierda, corre, di algo, que la estás cagando: – Ha sido sin querer… Almas cándidas, inocentes, ingenuas… ¿cómo pudimos pensar que eso colaba? ¿el qué ha sido sin querer? ¿hacer la chuleta, sacarla para copiar, o dejarla caer? Sí, sin duda esto último sí fue sin querer.

Guardad todos estos recuerdos, porque siempre serán válidos para contar a vuestros hijos cuando lleguen a casa con malas notas: “En mis tiempos, había un profesor llamado Don Cipriano que me suspendió por no saberme toda la lección (desvirtuando un poquito la realidad de los hechos) castigándome de cruces contra la pared (bueno, vale, con ir al despacho del director, qué más da, que se acojonen un poco) sujetando las obras completas de Sofía Mazagatos (tranquilos, que ahora con la ESO ni se enteran de que se la has colado).”

Dedicado a todos los estudiantes, de una eterna estudiante.

¡Ya vienen los Reyes Magos!

Aunque no sé quién se sorprenderá más al llegar, si los reyes al ver al Pato Donald como San José y un enanito como niño Jesús, o éstos al ver una rana y un ¿dragón? como Reyes Magos.

El caso es que se me ocurrió hacer este Belén reciclando todas las figuritas aparecidas en roscones durante los últimos años. Y he seguido guardando, para belenes posteriores, esto ya se va a convertir en tradición.