Hoy toca seriedad. Lipograma contra el maltrato.

He escrito este lipograma porque me apetecía hacer algo diferente. Como su propio nombre indica, lipograma viene de hacer una “liposucción” a las palabras, es decir, escribir eliminando una letra o varias del abecedario. Yo lo he realizado utilizando exclusivamente una vocal, en este caso la “a”. He aprovechado para hacerlo contra el maltrato. Así que hoy, como excepción en #quefumepah, me pongo seria. Espero que os guste.

ANA

Ana ama a Salva. Salva agasaja a la maña.

Ya casada, Ana lava, amasa, acaba la casa hasta parar, cansada. Salva saca malas palabras. Ana calla, baja la cara.

Pasada la añada, Ana amamanta, canta nanas a Alba. Salva, tras la tasca, saca malas palabras, maltrata. Ana calla, baja la cara.

Alba pasa al taca-taca. Ana ama a Alba, lava, asa a la brasa, alcanza a acabar la casa, mas para, cansada. Salva saca malas palabras, maltrata, ataca. Ana calla, baja la cara. Alba va – ¿mamá, nana? Alba salva a Ana al cantar la nana.

Ana las canas tapa. Raspa, la gata, saca la lana. Alba habla hasta acabar cansada. Tras la tasca, Salva asalta a Ana, van a la cama. Mas nada calma a Salva. Raspa saca la zarpa. Salva ataca, aplasta, maltrata. Alba halla a Ana tras la sábana blanca.

-¿Mamá, mamá?. Ana calla, la cara baja. Alba canta la nana. Mas ya nada salvará a Ana.

CHISTE-NEWS

Hoy es viernes, a reírse un poco con esta ristra de chiste-news que he preparado!

El Vaticano ha anunciado que sólo se permitirá el paso a su Estado con los jeans que se ciñan a sus normativas.

Un grupo de indignados se ha echado a las calles para pedir explicaciones de por qué las patas de gallo están en los ojos, y los ojos de gallo en los piés.

Se ha descubierto que hasta que no hubo mujeres en la ciencia no aparecieron las primeras reglas matemáticas.

Un devoto español ha conseguido el Premio Guiness de zanjas, al realizar con una pala la más profunda hasta el momento. Al parecer, intentaba llegar al “manto”, para ponérselo a su Vírgen.

Este año Papá Noël se verá obligado a apretarse el cinturón, corriendo el riesgo de ser confundido con un pelocho.

El turismo de mejicanos a España ha disminuido en un 40% desde que entró en funcionamiento la Ley Antitabasco.

Feliz fin de semana!

El mundo según los niños


¿Os acordáis de cuando éramos niños? Es una etapa de la vida muy especial en la que vemos lo que sucede a nuestro alrededor con una particular perspectiva, inocente a la vez que muy interesante. Quisiera compartir con vosotros algunas de las interpretaciones que hice de niña, por lo graciosas que me resultan ahora, y proponeros que también contéis las vuestras.

Allá por el 1900 y pico, cuando contaba los años con los dedos de una mano, coincidía en el patio con una niña que recuerdo con gafas, y que se había dado un golpe en la frente, por lo que le habían dado puntos de sutura. Al ver esos hilos, los interpreté como un cableado que le salía de la cabeza, y creí que se trataba de la mismísima Bruja Avería…

Hubo una época que no quería comer salchichas de la marca “Campofrío”. Sin que nunca nadie supiera los motivos, yo siempre me negaba a comerlas. El culpable era el anuncio cuyo eslogan era “mejor día a día”, del que yo interpreté que sería contraproducente no comerlas todos los días. Como no me veía con ganas de tomar salchichas a diario, preferí no tomarlas nunca.

Una vez fui con mis padres a Cuenca en Semana Santa. Nos metimos por una calle estrecha, en la que al llegar el paso, la gente se empujaba. Yo, al ver tanta gente empujando, me puse a empujar también creyendo que estaba participando… ¡en una melé!

No sé con qué edad, pero muy pequeñita, me empeñé en que quería tener una hormigonera. Cuando tras mucho tiempo dando la lata, mis padres accedieron a comprarme una,  quedé profundamente decepcionada; por el nombre había imaginado que era una hormiga extremadamente gorda.

Animaros a contar vuestras anécdotas!

#quefumepah en El Club de la Comedia


Sí, sí, como lo leéis, el éxito de #quefumepah sube como la espuma y ya he conseguido estar en el Club de la Comedia. Aquí en petit comité puedo daros la clave de mi éxito, pero por favor, no lo vayáis contando por ahí. Lo comparto con vosotros porque sois buena gente. Es fundamental que os paséis por el Teatro, disimulando, como si fuérais una persona más de las que están por allí charlando animadamente y os acerquéis son sigilo a un escondite en la pared. Allí tengo un contacto, una persona que os hablará como si no os conociera de nada a través de un cristal con una cavidad de forma redondeada. Tendréis que dar el santo y seña: “Quiero una entrada para el espectáculo”. Por 12€ se deja sobornar y os dejará pasar. Luego ya todo es más sencillo. Los contactos que tengo dentro del teatro te indican dónde puedes sentarte. En mi caso, entre dos personas orondas.

Bueno, vale, quizá no sea lo que esperábais, pero al menos puedo decir me hice un huequito entre los más grandes en el Teatro Coliseum.

Y ni que decir tiene, que disfruté muchísimo. Por cierto, este domingo se emite, quizá consigáis verme, soy la que está apretada entre un refresco tamaño XL a la izquierda y una caja de palomitas extra grande a la derecha.

Aprovecho para recordaros que en este blog hay colgados dos monólogos de mi cosecha. “Mi primer monólogo” y “De admiradores y admirados”.
Un saludo!